Hablando en plata
- En serio Joputa, mi gata lleva tres días en selo. Es una gata pequeñaja,
no tendrá ni cinco meses. Su coño exuda un olor enfermizo. Es un olor como
dulzón y acre a la vez. ¿Me estás escuchando bien, Joputa? Te digo, por si no
prestabas atención, que un coño de gata huele terriblemente mal. Se me pone
encima de las piernas, de espaldas a mí y con el rabo hacia el lado, como si
quisiera, no sé, como si deseara que me pusiera a restregarle la lengua ahí.
Como si esperase a que me sacara mi micro nabo y lo frotase contra su pequeña
rajita mojada.
- Illooooooo
que basto ere mamona.
- Es su primera vez, la pobre en verdad me da pena y tó. Porque está ahí
toda cachonda y no puede llevar a cabo el fornicio gatuno. El olor impregna
todo el salón.
- Aro aro, es
una gata precoz. No probaste a…
- Illo Joputa no empiese con las guarrada zoofilica, que te veo venir. Yo
no hago esas cosas (y tú tampoco deberías).
- Io churra
yo últimamente ando viendo porno zoofilico. En concreto di con una tía que
tiene por costumbre comé polla de caballo. Y la muy puerca gosa de lo lindo
cuando se le corre el sementá dentro de la boca. No veas cómo le retorna la
lefa hasia afuera. Parese como un vómito de leche.
- Las parafilias colega… Las parafilias. Qué haríamos sin ellas…
- Coño, po
qué haríamo… ¿Follá normá no?
- A veces me dan ganas de darte una yoya en tó el cogote. ¿No se te ocurre
nada más inteligente que decir, verdad? Eres un cabeza de chorlito, eso es lo
que eres. Y lo sabe todo el pueblo. Que tú te metes en los establos
a comer a carrillo lleno las boñigas recién echás de las vacas. A eso te
dedicas.
- Oye oye
pedaso de imbési, cuida lo que dise.
- Y se comenta por ahí que a la vaca del Fermín le metes el brazo por el
coño hasta el hombro. Y que después de eso le abres el culo a pollazos. Eso es
lo que me han contado en la tasca.
- ¿Quién te
lo ha dicho?
- Qué importa eso. ¿Es verdad o no?
- (…).
- Tío… Ya sabes que el que calla otorga. ¿Es verdad o no? Responde ya
mudito, que eres Mudito el de Blancanieves, pero más feo. Oye no te vayas, ven
aquí y dímelo ya o no te hablo más.
- Que te
folle el culo un tigre y te lo deje desollao con las espinas. Ojalá te reviente
esas hemorroides infectas morás que te rebosan del ojete cagao que tienes.
- Mira, por fin algo de inteligencia en ese cráneo polvoriento. Me da igual
donde metas la polla, o el brazo, pero deberías moderarte. Porque con esa fama
tan infame que estás cogiendo, ninguna buena moza de la zona se va a fijar en
ti. Tendrás que exiliarte bien lejos.
- Yo
ya, a estas alturas, sólo follo con putas de carretera.
- “A estas alturas, a estas alturas…”. Tienes veintiocho años, tontolculo.
Déjate de mierdas. Pa viejo yo, que voy para los cuarenta y tengo el coco más
liso y brillante que el de un nenuco recién sacao de un coño dilatao.
- Compare,
tú por lo menos tienes a la Rodolfa…
- Que te crees tú que ella y yo mojamos a diario. La Rodolfa está más seca
que una torta Inés Rosale. Y cuando digo seca también me refiero a su libedo.
Vaginismo va a tener, parece que antes de acostarse le echa la llave y la tira
por la ventana.
- Se dice
“líbido”, pedazo de cateto.
- Da igual. Como mucho me hace un pajote o me da tres chupadas. Pero luego
bien que se corre cuando le como el coño (a veces pienso que soy gilipollas).
El caso es que llevo 3 años a base de melones agujereaos metíos en el horno.
- Hahaha.
Macabo de acordá de un video que manseñao el Ortiga esta mañana. Salía un jipi
trincándose a un pollo muerto de estos de carnicería descabezaos y desplumaos.
- Illooooooooo espera loco. Que dices.
- Que el tío
rellenó de queso al pollo a base de pollasos en el culo abierto y vasío.
- Que asco colega. Seguro que ya estás pensando en llevar a cabo el
proyecto. Mientras no te mangues el pollo de un supermercado metío en el
mojino…
- Qué dise
cohone…
- Capá ere, capá. Pedazo de guarro.
- Lo que
daría yo por podé asercarme a la Gertrudis. Eso sí que é una hembra. Con sus
caderas bien marcá. Y sus melone que le rebosan del sujetadó.
- Te tomo la palabra. Unas buenas domingas exuberantes y generosas que
desbordan el wonderbrá es lo más morboso del mundo.
- Y las que
van así saben lo que van buscando, te lo digo yo.
- Coño por supuesto que cuando se están preparando antes de salir y se
dejan las tetas medio sacadas afuera es porque quieren que las miren. Algunas
de esas melonas con el escote bien marcado son hipnóticas.
- Y si
aluego senviolentan porque no le dejamo de mirá ahí…
- Si encima se molestan es porque son retard. Pero espero que esa moda
nunca decaiga.
- Aunque
aluego en la cama esas tetas subías y apretás caigan laxas.
- Tranquilo que hasta ese punto no vamos a llegar ninguno de los dos.
Nosotros como mucho pringaremos de pagafantas en el pub. Pero olvídate de la escenita
en la cama. Eso déjalo a la imaginación. Y te puedo asegurar que si sabes
usarla bien, ahí, mientras fantaseas en mitad del cascote, lo último en lo que
vas a pensar va a ser en dos sacos de arena desprendiéndose de un enorme
sujetador de encaje.
- Eso lo
pensarás tú, que te van las tetas colgona.
- Las de tu madre no están nada mal, la verdad. Habría dado lo que fuera
por haber estado en tu pellejo cuando eras un neonato. Ahí mamando teta y
tragando leche de ubre caliente.
- ¡Serás…!
- Aunque deberías decirle que se depile los pelos rizados de las aureolas.
Dan un poco de asquete.
- ¿¡Cómo
sabes eso!?
- ¿Te acuerdas de aquel fin de semana que fuimos las dos familias a pasarlo
en el chalet de tu tío en la playa?
- Sí.
- Pues por la noche, cuando volvía de mear me equivoqué de habitación y me
metí en la de tus viejos.
- Qué coño
dices tío.
- Acabé ahí dentro. Tu viejo roncando, y tu madre vino y se tiró de boca a
mi polla. Parece que llevaba tiempo fantaseando con eso, y se lo puse a huevo.
- No joda,
ere un puto enfermo de mierda, degenerao. Por eso tardaste do hora en plantá un
pino. ¿Verdá? Y yo epperando pa entrá en el baño, que tuve que cagá en la
papelera porque no aguantaba má lo retortijone.
- Y nada, tu viejo sin coscarse mientras se atragantaba con su campanilla
mohosa. Al final nos lo montamos en el baño y ahí es donde le vi los pelánganos
en las aureolas. Tuviste suerte de bebé si no te asfixiaste con una de esas
hebras ásperas.
- Mira,
cállate ya porque me están dando ganas de darte una majcá y romperte tó lo
diente.
- No te enfades porque lo que haga tu madre no es asunto tuyo.
- ¡Claro que
é asunto mío, serdo mierdero!
- Oye no llores porque no es para tanto. Fue un polvo y ya está.
Disfrutamos los dos y nos desfogamos ahí a lo bestia.
- Ya notaba
yo a mi mare mu contenta a la mañana siguiente… Mira vamo a deja de habla de
etta puta mierda. Por hoy te van a da por culo, yo tiro ya pa la casa que me
ettoy helando aquí.
- Venga, nos vemos mañana pa ir de setas.
- A las
nueve en lo alcornocale.
- Allí estaré. Hasta entonces.
- Condió
cacho mierda.
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